Cataratas Viento Fresco

Tilarán, Guanacaste.

Chapuzón de energía

 

No pudimos aguantarnos las ganas de conocerlo, así que nos fuimos de tour y subimos de madrugada el famosotico Cerro Pelado. Vimos el amanecer en su cima… vieras ¡Qué buen ride! Si estás pensando en ir ¡Animate! Te recomendamos enterarte más de la aventura en esta nota: Subí con nosotros Cerro Pelado

Pero la aventura no terminó ahí…

Al descender del cerro eran cerca de las 6:30 a.m. Todavía nos quedaba mucho día para aprovechar, así que nos decidimos a seguir la recomendación que nos habían dado de ir a conocer las Cataratas Viento Fresco en Tilarán.

Para ubicarte más fácil podés seguir las indicaciones de Cataras Viento Fresco, o bien, solo tomás la ruta 145 que va desde Tilarán Centro por unos 11 km hacia Monteverde. El camino está en buenas condiciones y estamos seguros que vas a disfrutar montones de la vista, ya que verás naturaleza y varias torres eólicas ENORMES por todas partes. Al llegar te vas a topar con el restaurante / recepción de Viento Fresco, ahí podés coordinar tu ingreso a las cataratas y parquear también. Hay dos modalidades por persona: solo la entrada tiene un costo de ¢3000 o el paquete completo de “guía + entrada + desayuno + almuerzo” por ¢10.000.

Alistémonos para la caminata

Luego de desayunar un buen gallo pinto y cafecito, renovamos nuestras fuerzas y nos alistamos para irnos directo a conocer las cataratas. Hay que tener presente que nosotros ya habíamos subido el Cerro Pelado y estábamos deseando meternos al río, así que acá aprovechamos para cambiarnos la ropa. Este es el momento perfecto para que te pongás tu traje de baño y alistar lo básico que te llevarás: una toalla para secarte y algunos snacks y/o bedidas para el camino. Son 4 cataratas y para llegar a la primera a la última hay que caminar 1,5 km en bajada… Que luego hay que subir (para que lo tomés en cuenta y tratés de llevar solo lo absolutamente necesario).

La zona es ventosa y el clima es fresco (de acá el nombre de las cataratas), por lo que luego de que te dés el chapuzón y te regresés, en el restaurante podés volver a abrigarte. Las personas que te atenderán ahí son sumanente amables, podés pedirles orientación sobre el recorrido y aún mejor: ellos te trasladan en un carro hasta la entrada de las cataratas. Te ahorrás más o menos 1 km de caminada.

Cataratas con hermosas vistas

Llegando no más a la entrada ya escuchábamos el río cerca. Con solo avanzar 100 m por el sendero nos topamos con la primera catarata, la del Río Serena y otros 100 m más adelante está la segunda, la Escondida. En ninguna de estas dos es posible ingresar a nadar, pero podés tomar fotos ¡Así que mejor evités accidentes!

Al avanzar un poco más nos encontramos un mirador desde donde se puede ver a lo lejos la cuarta y última catarata, el Tobogán. Acá uno se inspira y le entran más ganas de seguir adelante y llegar hasta ella.

Unos 200 m más adelante verás a tu derecha a la tercera y la más grande, la Arcoiris. Y no se diga más… ¡al agua todos! ¡Qué delicia de agua!
Al acercarte a ella verás porque lleva ese nombre: la luz del sol se proyecta en su caída de agua de 70 m y se ve un arcoiris en la poza en donde nos bañamos.

Esta zona es ideal para sentarte, descansar y apreciar la belleza natural, darte un chapuzón u organizar un picnic. En el ratito que estuvimos acá logramos acapreciar en las copas de los árboles a unos monos cariblanca y dos congos.

Recargando energía

Luego de un ratito retomamos el camino a la esperada Tobogán. Esta es alta y bastante ancha. Tiene varias “pocitas” en donde se puede uno refrescar, pero el espacio es algo estrecho. El descenso hasta ellas no es tan fácil, pero si te animás con cuidado, vas a pasarla muy bien en el agua. Se siente uno “chiquitico, chiquitico” a los pies de esta catarata… la misma agua te da un tratamiento digno de los mejores spa ¡Qué recarga de energía y buena vibra!

Algo importante que debés saber es que el sendero es rústico y en la mayoría del camino son gradas hechas con troncos. Se ha tratado de respetar el entorno natural por lo que hay que avanzar con cuidado porque podés encontrar el suelo algo resbaloso. Bajar es relativamente sencillo, pero al regreso (de subida) se siente un poquito más la carga física, que lo digan mis rodillas.

Conozcamos cada rincón de nuestro país… ¡hay mucho por conocer y disfrutar! #VamosATuristear

Lo que debés saber:

– Horario: lunes a domingo de 8:30 a.m. a 5:30 p.m.
– Entrada: ¢3000 por persona. Paquete para una persona: guía + desayuno + almuerzo ¢10.000.
– Dificultad: Media (hay gradas en el sendero).
– Distancia del sendero: 1,5 km (de ida).
– Parqueo: sí.
– Llevar: Tenis muy cómodas, agua, algo para picar, toalla y vestido de baño.
– Mascotas: sí, pero hay que llevarlos amarrados (por seguridad de ellos).