“Mañana oscura, tarde segura”

Poás, Alajuela.

Paisajes, aventura y paz para toda la familia

Bien me lo ha dicho mi mamá “mañana oscura, tarde segura” y esta no fue la excepción.
Nos dimos a la tarea de visitar los alrededores del volcán Poás y a eso de las 7 de la mañana emprendimos nuestro viaje. La lluvia quiso robarse el papel principal pero nada pudo con nuestras ganas de darnos una vuelta por el lado de Vara Blanca, y este increíble arcoíris que les mostraremos, fue testigo de que cuando se quiere salir a turistear hay que estar preparado para cualquier reto.

Nuestra primera parada fue en La Paz Waterfall Garden, como su nombre lo dice, este lugar está rodeado de jardines, pero no solo de flores y vegetación variada, sino de fauna grandiosa. Un lugar que no podés dejar de visitar cuando vayás por esta zona.

Unos traviesos pájaros nos dieron la bienvenida. Estos son ícono de la observación de aves en este lugar, les hablamos de los colibríes.
¿Sabías que estas pequeñas aves en proporción a su tamaño, tienen el cerebro y el corazón más grande en el reino animal? ¡Interesante!
Es impresionante a la velocidad que vuelan cerca de vos, ese zumbido que sentís es porque mueven sus alas alrededor de 60 veces por segundo.

Visitamos además el mariposario en el cual se encuentran hasta 20 especies de mariposas que vuelan en un espacio muy amplio.

Aves exóticas, monos araña y carablanca, así como letales serpientes nos acompañaron en el trayecto.

No olviden visitar a Saba, Samantha y Torito, 3 increíbles jaguares que están esperando que los vayás a conocer.

Siguiendo el recorrido una deliciosa aguadulce nos calentó el tour, ya que como les conté la lluvia quería bajar los ánimos, pero el sol no le daba tregua. La Casita de La Paz o “Casita Típica” como se conoce tradicionalmente, es una estación que nos encantó muchísimo, ya que pudimos devolvernos 100 años atrás y respirar la Costa Rica de nuestros antepasados. El tamal asado y el quesito tierno que nos dieron, estuvieron deliciosos.

¡Bajemos las 5 cataratas juntos!

Nos fuimos a visitar y admirar a Templo, Magia Blanca, Encantada, Escondida y La Paz. Estas 5 cataratas viven en más de 70 ha de vida silvestre y envueltas en un bosque lluvioso.

Tenés que tener cuidado bajando las gradas, ya que son bastante inclinadas. El trayecto tiene cierto grado de dificultad porque tenés que subir y bajar gradas para ir a cualquiera de estas cataratas.

Otra recomendación que te tenemos que dar es que aunque sea un día soleado es mejor que llevés zapatos cerrados, tu abrigo y una capa o poncho, ya que el clima puede variar en cualquier momento, ¡que lo digamos nosotros!

Una vez que terminamos el recorrido por el sendero de las cataratas, llegamos más abajo, donde se ubica el hotel, específicamente a la tienda de souvenirs y snacks de Café Britt, donde nos topamos con una parada para esperar el bus que nos llevaría de nuevo a la recepción. Este servicio de transporte está incluido en el costo de la entrada.

A eso de las 11:30 de la mañana bajamos al restaurante Colibríes donde disfrutamos un delicioso almuerzo estilo buffet, con una gran variedad para todos los gustos, desde comida típica hasta pizza y papas fritas. Además mientras degustás estos platillos podrás escuchar el rugir de las cataratas, gozar de la vista al bosque y del sonido de los pájaros.

La aventura no paró ahí. Nos hablaron de dos miradores fantásticos bajando hacia Cinchona, pero antes de eso nos tuvimos que detener en la carretera, en el puente Bailey frente a la catarata de La Paz, a saludar a don Víctor Hugo y a Rafael. Ambos nos recibieron muy amablemente y nos ofrecieron sus deliciosos productos.

Tierra de queso palmito, fresas, cajetas, toronja rellena y otras delicias más

Don Víctor Hugo tiene 62 años de edad y nos contó que él y su hermano tienen este “tramito” desde hace 20 años. Este vecino de Poasito se levanta muy temprano para estar antes de la 8 de la mañana ofreciendo sus productos a todos los que pasan por la ruta 126.

Rafael Ortiz es una joven guanacasteco de 19 años que nos atendió en el tramo “Deleites del Sabor Guanacasteco”. Aquí podrás comprar tanelas, rosquetes, pupusas, viejitas, rosquillas, cajetas, miel de abeja pura, entre otros productos característicos de esa provincia.

Una vez comprado el queso palmito, las fresas, cajetas, la toronja rellena y otras delicias, seguimos el camino hacia el mirador La Campesina, que aunque no tiene ese nombre en su letrero, lo lleva por la pequeña soda que estaba localizada antes a su lado. Definitivamente tenés que hacer una parada y ver el río Ángel desde acá, ese “hilito blanco” al fondo del paisaje que casi pareciera que no se mueve, pero es su cause. Lo mejor de todo es que detenerse en este lugar y disfrutarlo es ¡totalmente gratuito!

¡Vara Blanca y Cinchona los espera!

Un poco más abajo, quizás a unos 800 metros se encuentra el mirador de la catarata San Fernando. Esta tiene aproximadamente 70 metros de caída y se encuentra en Cinchona, entre la ruta que comunica Vara Blanca y San Miguel de Alajuela. Aquí podrás disfrutar de un restaurante y galería perfectos para que te tomés un cafecito, observés los colibríes que visitan el lugar, comprar souvenirs y dejarte envolver por el sonido de la catarata.

Además, la característica principal de la comida de este lugar es que está hecha con cocina de leña, otra razón más para darse la vuelta.
Las sillas mecedoras nos hicieron la invitación para quedarnos unos minutos más, respirando aire puro y admirando la naturaleza que rodea este lugar.

Este negocio tiene más de 35 años y podés visitarlo de domingo a domingo de 5 de la mañana a 5 de la tarde. En su galería se reflejan los eventos más importantes que han sucedido en la comunidad de Cinchona, incluso el terremoto del 8 de enero del 2009, ese gigante de magnitud 6.2 que sacudió al país.

Sin duda, Cinchona y Vara Blanca son pueblos que están llenos de gente trabajadora y con historias dignas de admirar.
Salí a turistear y a disfrutá de estas zonas del país, tanto como lo hacemos nosotros. Son lugares que podés visitar en familia, en un tour de un día.

Compartiremos más información en otras notas que publicaremos, donde te mostraremos otra opciones de paseítos de un día que podés hacer cerca de las faldas del volcán Poás.

Lo que parecía una mañana oscura, se convirtió en una tarde inolvidable.

¡Nos hay excusas!

#VamosATuristear